GESTIÓN EMOCIONAL

Gestión Emocional

“Todo lo que no se expresa, se imprime” Carl J. Jung

La gestión de las emociones implica un conocimiento de la naturaleza, función y constitución de nuestro propio “mapa emocional personal “, y condiciona, en mayor o menor medida, el éxito en distintas áreas de nuestra vida, como pueden ser el de las relaciones interpersonales o el trabajo.

 

Mejorar el conocimiento de uno mismo y de las emociones nos permiten:

 

  • Tomar mejores decisiones
  • Mejorar el rendimiento laboral
  • Reducir, y proteger contra, el estrés, ansiedad y la depresión
  • Favorecer las relaciones interpersonales y la empatía
  • Potenciar el desarrollo personal
  • Mejorar la capacidad de influencia y liderazgo
  • Favorecer el bienestar psicológico
  • Aumentar la motivación y contribuir a alcanzar las metas
  • Dormir mejor

 

 

El ser humano está constituido a nivel psicológico para experimentar estados emocionales que pueden ser agradables o desagradables. Estos son condicionados por la forma de reaccionar según nuestro sistema de creencias que constituyen nuestro propio “Modelo del mundo “, es decir de la forma en la que nos conectamos con lo que nos rodea. El estado de ánimo oscila entre dos polos opuestos: placer y displacer, alrededor de los que edificamos  el mapa emocional personal.

Las oscilaciones entre lo agradable y lo desagradable constituyen los diversos matices que señalan altos y bajos en la vida interior o espiritual; lo que place estimula, lo que desagrada deprime, y ambos estados son complementarios.

Cuando estamos en armonía, sentimos relajación, y nos abrimos a que nos envuelvan estados afectivos placenteros.

Cuando por el contrario nos rodea la sombra del estrés, nos “oscurecemos” y sentimos malestar y estados afectivos displacenteros.

La emoción consiste en un cambio más o menos súbito que se produce en el humor o en el estado de ánimo habitual.

La característica más importante es la brusquedad de la reacción con que impacta en el humor, con el agregado de una gran repercusión física y psíquica.

También podríamos definir las emociones como “un pensamiento sin palabras”.

Sí cada mañana logramos reconocer y gestionar nuestro mapa emocional, podemos adquirir hábitos saludables que nos permitan mejorar en la relación con nosotros mismos, y con otras personas convirtiéndonos en dueños absolutos de nuestro destino.