PSICODRAMA EMOCIONAL

Psicodrama emocional

“Si no actúas como piensas vas a terminar pensado como actúas”
— Blaise Pascal

El psicodrama es un método de psicoterapia en el cual los participantes dramatizan los acontecimientos relevantes de su vida en vez de simplemente hablar sobre ellos.

 

Aunque el psicodrama es usado habitualmente en un contexto grupal, también puede ser utilizado en terapias individuales, o para intervenciones dentro de la dinámica familiar.

 

Implica explorar en la acción, no sólo los acontecimientos históricos, sino lo que es más importante, las dimensiones de los acontecimientos psicológicos no abordados habitualmente en las representaciones dramáticas convencionales: los pensamientos no verbalizados, los encuentros con quienes no están presentes, representaciones de fantasías sobre lo que los otros pueden estar sintiendo o pensando, un futuro posible imaginado y muchos otros aspectos de los fenómenos de la experiencia humana que responden a la premisa de multiplicar en vez de reducir.

 

El psicodrama utiliza un principio un procedimiento de acción y de interacción. A diferencia de las psicoterapias puramente verbales, el psicodrama hace intervenir manifiestamente el cuerpo en sus variadas expresiones e interacciones con otros cuerpos en la cual el libreto es la propia vida del protagonista.

 

Antepone la espontaneidad al control; la vivencia, a la evitación de lo molesto y doloroso; el sentir, a la racionalización; la comprensión global de los procesos, a la dicotomía de los aparentes opuestos.

Asigna mayor valor a la acción que a las palabras, a la experiencia que a los pensamientos, al viviente proceso de la interacción terapéutica y al cambio interno generado por él que a la posibilidad de influir en las creencias, no podemos olvidar que el lugar de la interpretación lo ocupa la explicitación. El enfoque tiene como objeto producir una conducta observable en el presente, en el aquí y ahora, más que conseguir que la persona hable de lo que piensa.

 

Cada secuencia de escenas que forman parte de la multiplicación, son generadoras de múltiples sentidos, atravez de los cuales es posible trazar nuevas líneas de sentido que amplían el campo de las posibles lecturas sobre estas.

 

A través del psicodrama logramos que el sujeto alcance una comprensión más profunda de sus emociones y de las consecuencias de estas. Además, la persona conseguirá generar espontáneamente una respuesta distinta a la situación problemática que ha planteado para la dramatización y, poco a poco, aprenderá a dar esta respuesta más adaptativa en la vida real, generalizando el aprendizaje de un nuevo rol.

 

Se utilizan diversas técnicas dramáticas, guiadas por ciertos principios y reglas, y destinadas, según lo requerido por el proceso, a uno o más de los siguientes objetivos psicoterapéuticos principales:

 

  1. Equilibrio emocional: Darse cuenta de los propios pensamientos, sentimientos, motivaciones, conductas y relaciones.

 

  1. Estimulación de recursos empáticos: Mejorar la comprensión de las situaciones, de los puntos de vista de otras personas y de nuestra imagen o acción sobre ellas.

 

  1. Apertura de Insight: Investigar y descubrir la posibilidad y la propia capacidad de nuevas y más funcionales opciones de conducta (nuevas respuestas).

 

  1. Reprogramación de nuevos patrones: Ensayar, aprender o prepararse para actuar las conductas o respuestas que se encontraron más convenientes.

 

 

  • NEUROCIENCIAS COGNITIVAS

 

Los últimos avances en las neurociencias impactan en todas las disciplinas (porque todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro) y, sin dudas, también generan disyuntivas relacionadas con nuestra privacidad, moral, identidad, seguridad, espiritualidad, libertad y personalidad.

Las neurociencias cognitivas humanas estudian los procesos mentales como ser la toma de decisiones, la memoria, el olvido, la creatividad.

Múltiples investigaciones científicas demuestran que nuestra forma de ver el mundo y concebir la realidad no es resultado de la evidencia ni de la lógica, sino que es una construcción basada en en nuestra historia, prejuicios y esquemas mentales. Tanto es así que incluso aunque enfrentemos datos objetivos y evidencia que contradigan nuestras visiones previas, es muy difícil que generen un cambio en nuestra forma de pensar. Es decir, la evidencia no cambia lo que pensamos. Entre otros factores esto se debe a que, en términos evolutivos, para el ser humano es más importante sobrevivir y pertenecer a un grupo que la verdad.